Imagina que estás en el mejor momento de tu carrera, disfrutando de lo que más te apasiona, y de repente, en un segundo, todo se detiene. El dolor físico aparece, pero el verdadero desafío empieza cuando te das cuenta de que vas a estar meses alejado del terreno de juego. Esa es la realidad a la que se enfrentan muchos deportistas, y es ahí donde el entrenamiento mental se vuelve tan crucial como el físico.
Diego Quintela, jugador de fútbol sala de primera división, habla con el corazón en la mano sobre la psicología en el deporte, y como gracias a ella volvió a competir al máximo nivel y antes de lo esperado.
Hace casi tres temporadas sufrió una de las peores lesiones de toda su carrera: se lastimó el ligamento cruzado anterior y ambos meniscos. El diagnóstico era demoledor, pues implicaba estar entre 8 y 10 meses fuera de las canchas.
Al principio, como muchos deportistas que intentan mostrarse fuertes, decidió que podía llevar todo el proceso de recuperación solo. Pensaba que con su fuerza de voluntad bastaba. Pero se dio cuenta de que era un error. A las tres semanas de la operación, se vio superado por la situación y se dio cuenta de que necesitaba ayuda profesional. Fue en ese momento de vulnerabilidad cuando recurrió a José Ortiz, el psicólogo del club.
La experiencia del veterano jugador con el psicólogo José Ortiz ha sido de transformación absoluta y de constante aprendizaje. Quintela a lo largo de su carrera ha tenido la suerte de estar en clubes de élite como Palma, Barcelona y Santiago, donde siempre contó con psicólogos deportivos. Sin embargo, su experiencia de trabajo mano a mano con José Ortiz durante la recuperación de su rodilla le demostró el valor real de esta disciplina. Ambos mantuvieron un contacto estrecho todas las semanas. No era solo una terapia para superar el dolor de la lesión, sino un espacio constante para reconstruirse mentalmente mientras su cuerpo se recuperaba. A día de hoy, su agradecimiento hacia el mencionado psicólogo es eterno.
El apoyo de José le dio herramientas prácticas en momentos donde se sentía desorientado:
- Foco en el presente y metas reales: Según Quintela estaba cometiendo el grave error de ponerse metas a muy largo plazo, obsesionándome con el día de volver a jugar. José le enseñó a cambiar la perspectiva y a ponerse objetivos reales a corto plazo que sí podía cumplir día a día.
- Controlar lo controlable: Le ayudó a canalizar sus energías únicamente en las cosas que estaban bajo su control directo en cada fase de la rehabilitación.
- Gestión del entorno familiar: Para Quintela una lesión de larga duración no solo te afecta a ti; también impacta a la gente que te rodea. José Ortiz le guio para gestionar el apoyo de su familia y de su entorno de una manera equilibrada y positiva para todos.
Si Diego Quintela tuviese que elegir los pilares más importantes de trabajar la mente en el deporte, destacaría dos cosas:
- El cambio de perspectiva: Cuando estás lesionado, el psicólogo te ayuda a ver las cosas de formas totalmente distintas a las que tú, de manera natural, eres capaz de ver. Te da un punto de vista externo y profesional que los deportistas, por nosotros mismos, no solemos alcanzar.
- La constancia del trabajo semanal: El entrenamiento mental no es una charla motivacional de un día. Lo que realmente destaca es el valor de sentarse cada semana a evaluar el ciclo de recuperación, entender qué es lo importante en cada etapa y ajustar el enfoque continuamente.
Hoy en día, el deporte de alta competición —ya sea fútbol sala, fútbol o cualquier otra disciplina— exige estar conectado con la psicología. Tu cuerpo puede estar al 100%, pero si tu mente está atrapada en el pasado o angustiada por el futuro, es posible que no obtengas el rendimiento que buscas.
Por ello, el jugador gallego recomienda totalmente dar el paso de entrenar la mente. No esperando a lesionarte o a pasar por tu peor momento para buscar ayuda profesional; para él, el psicólogo es ese compañero de equipo invisible que te enseña a ver lo que tú no puedes ver por ti mismo.
JRZ Media
7/9/2026